sábado, 23 de julio de 2016

La nueva "casita".


Os presento una actividad que hemos llevado a cabo para abrir el famoso "Rincón de la casita".

La casita merece un espacio aparte. En él se da  vida a nuestras emociones y deseos, podemos superar frustaciones, nos relacionamos con los otros/as, adoptamos roles, regulamos nuestro comportamiento, aumentamos nuestro vocabulario, nos expresamos oral y corporalmente y trabajamos la lógica-matemática (cantidades, medidas, organización…).

Lo reconozco. No me gustan las cosas fáciles. Me gusta plantearles retos nuevos. La casita estaba llena de cosas que no sabían cómo usar ni yo cómo filtrarlas.

Así que se me ocurrió poner una tienda. Entre vari@s, me ayudaron a clasificar los elementos: comida, muñecos, platos y vasos, cubiertos, utensilios, carritos, complementos...(con ello, también se trabaja la lógica).


Como tenemos un espacio libre en el pasillo, que da a un ventanal, lo he empleado para exponer los productos, a los que sólo pueden acudir para elegir lo que quieren comprar. (Imagináos la tentación y las idas y venidas, con sus correspondientes riñas).

                                     
Pero para poder comprar cosas, tienen que ganar puntos con tareas especiales (recoger juguetes, hacer recados, cuidar nuestra planta...). Estos puntos se anotan en una cartilla que he diseñado, un poco rudimentaria, para luego fotocopiarla.

Los puntos se anotan "a su forma", con ayuda de un amigo/a o del calendario. Para elaborarlas, cogí medio A4 y lo doblé por la mitad. En la parte frontal, hice un cuadrado, en el que dibujaban su propia figura, y dos líneas abajo, donde escribían su nombre y apellido. (En tres años, más concretamente en el tercer trimestre, he trabajado el nombre y un apellido).

En la parte interior, hice círculos con una línea. En el círculo anotaban los puntos conseguidos y en la línea la tarea realizada. (Esto supone una excusa para escribir y además nos recuerda en qué los consiguió). Utilizamos, además, monedas de madera de otro juego de clase. Este curso voy a usar monedas que fotocopie, simulando las monedas de euro y los dos euros. (Se me ha ocurrido al leer estas actividades del fantástico blog The measured mon). 


                                            

Cuando gastamos los puntos, rodeamos el círculo con un rotulador azul y debemos calcular cuántos nos quedan, para anotarlo también, al final de la línea. 





Los/as que tienen puntos, se sientan conmigo a comprar. En este caso, expuse varios artículos y sus precios. (Podéis ver el cartel provisional con palabras y los puntos, justo en la parte inferior de la foto, pero es mucho más visual el último que dejamos - primera foto con todos los juguetes - con el objeto y su precio. Se podría completar con el nombre del producto, pero tampoco creo que haga falta etiquetarlo todo). Por ejemplo, si ven una mazorca de maíz, ya saben que la comida vale 3 puntos. En el caso de muñecos o utensilios más pesados, directamente les coloqué precios con washi tape (una especie de fixo hecho de papel de arroz, que no deja marca).






Para poder comprar, miran cuántos puntos tienen en su cartilla. Los que no hacen un número legible les ayudo u otro niño/a lee el número que abajo indico yo (en pequeñito). Coge del montón el número de monedas de madera que posee y coloca debajo del cartel tantas monedas como indique. Observamos si tiene suficiente o no. Como es muy manipulativo, las transacciones son fáciles de entender por ellos/as.





Y ahora, sólo pueden jugar en la "casita" aquellos/as que tienen puntos en su cartilla, por lo que se motivan más en ganarlos, anotarlos y además, les encanta comprar cosas nuevas. Parece mentira que habiendo carritos para llevar a los bebés que sí han comprado, prefieran una rodaja de sandía o un vaso. ¡Y mira que les puse ofertas!

La casita se puede adornar con un simple sillón que "sobra" de un pasillo. Y ellos, encantad@s.

Con muy pocos elementos, han sido capaces de jugar y disfrutar mucho. Además, para ellos/as, es una gran satisfacción que lo hayan conseguido por sus propios méritos. 

Ha resultado ser una actividad divertida, en la que se ponen en juego muchos aprendizajes y se les prepara para la vida en sociedad. Porque, ¿cómo montamos nuestra propia casa? Ganando dinero y comprando poco a poco elementos.

¡Como la vida misma!


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